La maternidad me ha devuelto a mis orígenes y me ha lanzado a un viaje hacia mis instintos.
miércoles, 17 de octubre de 2012
jueves, 11 de octubre de 2012
El Continuum y los peligros
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| Imagen extraída de aquí. |
Hace unas semanas terminé de leer el libro "Concepto del Continuum" de Jean Liedloff. Me pareció muy interesante y revelador en muchos aspectos.
Sobre todo me hizo reflexionar el hecho de que los bebés saben reconocer los peligros y que, en la medida de lo posbile, suelen evitarlos como por arte de magia. En el libro explica que es alarmante el número de accidentes que hay en el mundo civilizado con niños, ya sea en casa o fuera de ella, comparado con los accidentes que hay en un medio más salvaje. También me sorprendió una cosa, y es que la autora dice, que los niños del mundo civilizado son los únicos niños que se "escapan" de sus cuidadores. Que lo normal es, tal como se ve en el reino animal, que las crías sigan a sus cuidadores, o por lo menos no los pierdan de vista.
Otra cosa que me llamó también la atención, fue el concepto de "cuidado con lo que pienses que se cumplirá". Es decir, que si tenemos unas expectativas determinadas sobre el niño, éste tenderá a cumplir nuestras expectativas. Si, por ejemplo, pensamos que se va a caer, un impulso incontrolable le hará caer.
Pues bien, a raíz de esto, decidí confiar más en mi bebé y dejarlo más todavía (si cabe) a su aire. Claro está, quitando de en medio cosas peligrosas de verdad (véase cuchillos y similares). Total, que o mi niño está muy alejado de su continuum, o la teoría esa de que los bebés se saben cuidar solos falla un poquito.
Caso A:
En la cocina mi niño no me deja hacer nada. Sólo quiere mirar lo que hago yo y participar (normal). Así que como en la mochila no le mola, porque no ve bien lo que hago, y en brazos o en la cadera con el Tonga me incomoda porque no puedo hacer todo lo que necesito (pelar una patata, poner algo al fuego con riesgo de salpicaduras), decidí subirlo a una silla y así, apoyado en la encimera, me puede ver bien y de paso juega con cubiertos, vasos y enseres varios.
Hasta aquí todo estupendo. He de aclarar que mi nene no se tiene en pie todavía a menos que esté apoyado en algo. Confiando en su continuum, yo sigo con mis tareas y el chiquito jugando y observando. Esto ha funcionado la mayor parte de las veces, todo hay que decirlo, pero hoy va y el pobre se me cae de la silla para atrás. No lo he visto muy bien, pero creo que primero se ha dado con el culo y luego con la cabeza contra el mueble. Ainssss, qué disgusto!!! Claro, el tío estaba levantando una sartén, quizás demasiado pesada para él, y ha perdido el equilibrio. Se le ha pasado en seguida, y al ratito me volvía a pedir subrilo en la silla, así que no ha cogido miedo.
Pero, ¿dónde queda su insitinto?
Caso B:
Últimamente tiene obsesión por escalar, y lo escala todo, o todo lo que puede... Pues bien, yo le dejo a su aire, pero vamos... que más de un tozolón se ha pegado el angelito.
Misma pregunta: ¿y su instinto?
A lo mejor es que no he interpretado correctamente lo que dice en el libro, y realmente si pusiera a mi hijo al borde de un precipicio, se mantendría a salvo. Como caerse de una silla, o del sofá no es realmente grave (aunque pienso que según cómo caiga... no sé yo), el crío se relaja y no se fija.
O a lo mejor es que el instinto de los bebés sólo sale a flote en un medio natural y salvaje, y no en una casa llena de objetos hechos por los humanos y no por la naturaleza.
En fin, de momento seguiré dejándolo a su aire, pero me mantendré más cerca por si puedo parar una caída, y la barra de árnica bien a mano para los chichones.
miércoles, 10 de octubre de 2012
martes, 9 de octubre de 2012
Matronatación
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| Fotografía extraída de Ingesport Noticias |
Hoy hemos empezado un curso de matronatación. Estuve dudando mucho de si apuntarme o no, a pesar de que a mi chiquito le encanta el agua, porque había escuchado que en los cursos de natación no respetaban mucho el ritmo de los niños. Di un voto de confianza a la matronatación, porque se trata de bebés desde 6 meses hasta 2 años, que van con el papi o la mami, y pensé que quizás así sería todo más respetuoso.
Y sí, nada más empezar me ha dado esa impresión. Nos ha explicado la monitora que todo poquito a poco, que los niños se vayan acostumbrando. Pero conforme ha ido avanzando la clase, me he ido inundando de rabia. Porque según la monitora, no hay que hacerles caso al primer quejido a los bebés, porque sino no se van a acostumbrar nunca al agua. Claro, he pensado, seguro que a los 18 años no querrá ni ducharse...
Yo no he podido más que defender a mi bebé, y le he dicho a la monitora clara y seriamente que cada bebé tiene su ritmo. Y más o menos he ido haciendo lo que veía que a mi bebé le gustaba. La monitora iba cogiendo a otros bebés para que hicieran una u otra cosa, aunque lloraran, pero al mío ni lo ha intentado después de lo que le he dicho. Aún así ha habido momentos en que el pobre no estaba disfrutando. Vale, no estaba llorando, pero se le veía un poco ofuscado.
Y todo esto me hace reflexionar una vez más en la manía que tenemos los adultos de pensar que los bebés y niños no saben lo que quieren. ¿Quiénes somos nosotros para obligarles a hacer algo que no les gusta, que les da miedo, que no les apetece? Y peor todavía ¿quiénes somos nosotros para obligarles a hacer algo que se supone es por placer, que no es ni por "su bien" ni su seguridad ni nada? ¿Acaso lo haríamos así con un adulto?
Y pensando, se me ha venido a la mente que un poco sí, que a veces acutamos igual con los adultos. Cuando alguien está de bajón, o depresivo, solemos decir "venga va, te tienes que obligar a salir, que seguro que luego te lo pasas bien". ¿Y no sería mejor, me pregunto yo, dejarle (acompañarle a) que se hunda en la miseria y bucee en su interior para saber realmente porqué está afligido, y así tener la base para poder solucionarlo y no taparlo con una distracción?
Me parece que tenemos inculcado eso, que no debemos expresar nuestros miedos, nuestros temores, nuestras tristezas. Malo si empezamos a transmitirle esto a los más pequeñines, que tan afortunados son de poder expresar todo lo que sienten sin ningún reparo, sea alegría, rabía, miedo o tristeza.
Me gusta la idea de que mi hijo disfrute de ir a la piscina, creo que se lo podría pasar bien. Pero no me gusta nada tener que hacerlo a costa de que pase malos ratos. No sé si volveré a ir, o iré pero haciendo caso omiso de las indicaciones de la monitora y siguiendo al cien por cien mi instinto y lo que me esté comunicando mi bebé. Que en ese caso igual me desapunto del curso y nos vamos mi peque y yo tan ricamente una vez a la semana a la piscina a nuestro aire.
viernes, 5 de octubre de 2012
Escuela de Padres y Madres
Hace ya semanas que tengo el blog abandonado, y no es por falta de ganas, sino de tiempo. Suelo tener un par de horitas libres por la noche, pero llevo ya varios días que estoy tan agotada a esas horas, que no me apetece ponerme a escribir, porque me siento espesa.
Luego cuando me acuesto, se me vienen mil ideas a la cabeza, pero al día siguiente nunca encuentro el huequito para ponerlas por escrito :-(
Ayer empecé a asistir a un grupo de padres y madres (más madres que padres) para aprender a serlo. Puede sonar algo absurdo, pero yo estoy encantada. Lo coordina una pedagoga, orientadora familiar y madre que me ha parecido muy maja y muy puesta en la realidad.
Nos reuniremos una vez al mes y durante la reunión la coordinadora desarrollará un tema, lo explicará y después todos podremos participar con nuestras experiencias. Nos darán consejos para actuar según cómo en qué casos y cómo mejorar la comunicación con nuestros hijos.
Mi grupo está formado por cinco mamás y un papá, pero todos ellos tienen hijos de 3 o más años. Así que yo estoy un poquito descolgada, porque el mío todavía no ha empezado ni con las rabietas, claro. Pero creo que aún así me va a ir muy bien. No tengo muchas amigas que sean madres, y las pocas que tengo no comparten mis visiones sobre la crianza.
En este grupo todo se basa en educar sin castigos y en darle herramientas a nuestros hijos para que canalicen sus emociones y puedan tener pensamientos alternativos para superar los obstáculos y frustraciones.
Da gusto poder estar un par de horas con otros padres, compartir experiencias y siempre con la tranquilidad de saber que vamos a respetar a nuestros hijos. Desde que he tenido a mi bebé, muchas veces me he sentido sola en la crianza, y me he llegado a hartar de oír los tópicos con los que te suele abombardear la gente. También he tenido momentos de flaqueza, cansada de luchar siempre contracorriente. Así que este par de horitas al mes serán para mí un espacio para aprender, escuchar y compartir sin miedos.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
domingo, 16 de septiembre de 2012
Primeros pasitos
No hay mucho que explicar, pero para mí fue emocionante. Ayer mi pequeñín, se decidió a dar unos pasitos dándome la mano. Hasta ahora sólo daba pasos "laterales" apoyado en los muebles de casa, o en algún banco de la calle, pero a la mínima se echaba al suelo a gatear (ya es todo un experto después de más de 5 meses haciéndolo...)
Pero ayer estábamos en un jardín de un restaurante, que tiene columpios y toboganes. Estábamos jugando en el tobogan, porque al peque le encanta subir por la zona deslizante y luego dejarse ir otra vez hacia abajo, pero con la barriga tocando el tobogán, en vez de sentado.
Cuando se cansa, lo que suele hacer es irse gateando a donde más le gusta. Pero como le tiene un repelús que ni sé a la hierba, y en este jardín era todo césped entre juego y juego, pues me dio la mano, se puso de pie y se fue andando hacia los columpios llevándome de la mano.
A partir de entonces, parece que le cogió gustito y estuvimos caminando muuuuuchos metros, sobre hierba y también sobre suelo en el que él suele gatear.
Una nueva etapa ha empezado :-)
Pero ayer estábamos en un jardín de un restaurante, que tiene columpios y toboganes. Estábamos jugando en el tobogan, porque al peque le encanta subir por la zona deslizante y luego dejarse ir otra vez hacia abajo, pero con la barriga tocando el tobogán, en vez de sentado.
Cuando se cansa, lo que suele hacer es irse gateando a donde más le gusta. Pero como le tiene un repelús que ni sé a la hierba, y en este jardín era todo césped entre juego y juego, pues me dio la mano, se puso de pie y se fue andando hacia los columpios llevándome de la mano.
A partir de entonces, parece que le cogió gustito y estuvimos caminando muuuuuchos metros, sobre hierba y también sobre suelo en el que él suele gatear.
Una nueva etapa ha empezado :-)
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| La foto es muy mala, hecha con un móvil casi a oscuras, pero ahí está mi peque, de mi mano (la de blanco) y de la de una miga mía. |
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